Vulvelo a Intentar

Vulvelo a Intentar

Bienaventurados los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia. (Mateo 5:7)

Cuenta la historia que un maestro oriental vio cómo un alacrán se estaba ahogando y decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el alacrán lo picó. Por la reacción al dolor, el maestro lo soltó y el animal cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose. El maestro intentó sacarlo otra vez y otra vez el alacrán lo picó.

Alguien que había observado todo, se acercó al maestro y le dijo: “Perdone maestro, ¡pero usted es terco! ¿No entiende que cada vez que intente sacarlo del agua el alacrán lo picará?”. El maestro respondió: “La naturaleza del alacrán es picar, el no va a cambiar su naturaleza y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar y servir”. Y entonces ayudándose de una hoja, el maestro sacó al animalito del agua y le salvó la vida.

La reacción del alacrán puede parecerse a la de muchas personas que en algún momento quisimos ayudar pero no nos permitieron hacerlo, o intentamos compartirles del amor de Dios y no quisieron escuchar. Tal vez muchos tuvieron la actitud del maestro oriental, y siguieron intentando hasta lograr su objetivo, pero otros posiblemente nos dimos por vencidos y no lo volvimos a intentar.

Hoy es el día perfecto para volver a retomar ese desafió y con el favor de Dios, ayudar a esa persona que tanto lo necesita, que tal vez se encuentra enferma, que no puede dejar algún tipo de adicción o se encuentra sin ganas de vivir, y darle a conocer a ese Dios Todopoderoso que tenemos, el cual es el único que puede salvarla, restaurar y transformar su vida.

No permitamos jamás que la conducta de otras personas condicione la nuestra.

Si tienes poder para hacer el bien, no te rehúses a hacérselo a quien lo necesite. (Proverbios 3:27)

Brisna Bustamante S.

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