Un regalo especial

Un regalo especial

Hace años el rey de Arabia Saudita invitó a un golfista muy famoso de golf para jugar en un torneo de golf. El jugador aceptó la invitación y el rey envió su avión privado hasta los Estados Unidos para recoger y trasladar al invitado. Jugaron golf por un par de días y la pasaron muy bien.

Cuántas invitaciones importantes hemos recibido en el transcurso de nuestra vida. Algunas las aceptamos y otras las rechazamos. Hay una de ellas que ha sido hecha desde que tomamos consciencia y es la de la necesidad de acudir al Señor para tengamos vida. Jesús dijo:

Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Juan 10:10)

Para lograr esto fue necesario que Cristo diera su vida por ti y por mí en el madero de la cruz.

Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu  (1 Pedro 3:18)

Al subir el jugador de golf al avión para regresar a su país el rey le dijo: “quiero darte algún obsequio para agradecerte el que hayas venido hasta acá y hubieras hecho tan especial este tiempo. Te regalo lo que tú quieras. ¿Qué te puedo dar? Siendo todo un caballero, el jugador de golf replicó: “Ay, por favor: no me regale nada. Usted ha sido un anfitrión muy amable. He pasado un tiempo muy agradable. No podía pedir ninguna otra cosa”

Asociando esta ocasión con la oportunidad que Dios nos ofrece y nos puede dar, queremos recordar las palabras del apóstol Pablo:

Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos. (2 Corintios 8:9)

El rey de Arabia Saudita indudablemente que es rico y le ofreció algo que él le podía dar. Asi mismo nuestro Dios nos ofrece la vida eterna si decidimos arrepentirnos y poner nuestra fe de todo corazón en el Señor Jesucristo.

Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó (Efesios 2:4)

Al ver el jugador que el rey estaba decidido, dijo: “Bueno, está bien. Yo colecciono palos de golf (en inglés Golf Club). ¿Por qué no me regala uno? Abordó el avión, y de regreso, no dejaba de preguntarse qué clase de palo le regalaría el rey. Se imagino uno de puro oro o tal vez, uno con diamantes y joyas, ya que sería un presente de parte de un rey tan rico como lo era el de Arabia Saudita. Al llegar a su casa revisaba cada día el correo y los servicios de paquetes para ver si le había llegado su palo de golf.

Después de varias semanas, recibió una carta certificada de parte del rey de Arabia Saudita. Abrió el sobre, y cuál fue su sorpresa al descubrir que contenía las escrituras para un club de golf  (en inglés Golf Club) de quinientas hectáreas en los Estados Unidos.

La moraleja de esta historia nos enseña, que el golfista solamente quería un palo de golf (en inglés Golf Club). Sin embargo el Rey, que pensaba como rey creyo que lo que el queria era un campo de golf (en inglés Golf Club) y se le obsequio. De igual modo en nuesta vida cristiana debemos aprender a pensar como hijos de Dios, y pedir las cosas con gran fe.

Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. (Mateo 17:20)

Recordando que nuestro padre celestial es el dueño del Universo, el creador de todo lo visible e invisble; y para Él no hay nada imposible.

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