Jueves Santo

Jueves Santo

Qué inmenso amor que, aun teniendo en su mano y en su poder la oportunidad de librarse de tal muerte y sufrimiento, decidió continuar con el plan de Dios.

Tantas veces “Disneyzamos” la historia de Jesús, haciéndolo tan solo un personaje dulce y amoroso… mas en esta narración vemos el lado poderoso y temible de nuestro Rey.

Imagínate la escena: un destacamento, que según los comentarios bíblicos era de 600 soldados, enfadados con antorchas, armas y con sed de justicia (o lo que ellos pensaban que era justicia) contra Jesús y un grupo de discípulos atemorizados.

Literalmente luz versus oscuridad, el cielo cara a cara contra el infierno, y cuando Jesús abre su boca para pronunciar “YO SOY”, los 600 hombres armados y valientes caen al suelo indefensos. ¿Te imaginas lo que eso hizo en la mente de Jesús? Su lado humano, ese lado que acababa de orar “si puede ser que pase de mi esta situación” podría haber pensado “ésta es la mía, puedo librarme”. Mas su amor por ti fue tan grande, que les dio tiempo a los soldados para levantarse y entonces, Él se entregó.

¿Te imaginas la cara de los soldados mientras se lo llevaban? Ellos sabían que Jesús se estaba entregando. Jamás se había visto amor como ése sobre la faz de la tierra.

Jesús fue detenido para que tú hoy puedas ser libre.

En este Jueves Santo, medita en el amor de Dios y recuerda que Jesús solo se tuvo que entregar una vez y para siempre. Desde entonces, sus enemigos ya no se levantan cuando Él los tumba.

Si contra ti vienen regimientos enteros y te sientes indefenso, tan solo debes hacer una cosa: pronuncia con toda tu fe el nombre de Dios y contempla a tus enemigos retroceder y caer.

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